El animal y la urbe de Olivia Martínez Giménez de León (reseña)

Es evidente que un poemario entero no se puede, y por injusto no se debe, resumir en un solo verso. Sin embargo, si me viera en el brete de tener que hacerlo con respecto a El animal y la urbe, primer libro de poemas de Olivia Martínez Giménez de León (Alicante, 1980), no dudaría en mencionar para ello el verso final de «Decálogo para un aniversario»:

Mamá es el lugar donde volver.

Este verso nos aproxima a uno de los temas, quizá el más importante, de muchas de las composiciones del libro: la memoria, a veces nostálgica, encarnada en sencillas escenas familiares, como se puede ver en los poemas «Hervido» o «Plátano».

animal_urbe

El libro está dividido en dos partes, La urbe y El animal, las cuales, en una primera lectura superficial, podrían llevarnos a pensar en una contradicción irónica puesto que parece que los poemas de La urbe tratan principalmente sobre cuestiones íntimas, familiares, mientras que los de El animal versan sobre el enfrentamiento de la poeta a la realidad exterior. Sin embargo, pronto vemos que en ambas partes reaparecen los mismos topoi tratados, eso sí, desde puntos de vista diferentes: la familia, la memoria, el silencio, la identidad.

Los poemas de El animal y la urbe, mediante un lenguaje con frecuencia asequible, nos enfrentan a realidades que son engañosamente intrascendentes, como el hecho de convertir en un juego el acto de pelar un plátano, o la tiernísima preparación de una ensalada de fruta y que esto devenga un acto de amor silencioso.

olivia

En otros poemas, Olivia Martínez vincula su identidad, personal o familiar, a una suerte de estabilidad telúrica:

y la patata hervida
nos contará secretos
del fondo de la tierra

(«Hervido»)

Pertenezco a las cavidades de la tierra
y pertenezco a las fosas abisales
y pertenezco al idioma de los minerales

(«El idioma de las piedras»)

De este modo, lo que podría ser anecdótico, la pertenencia a una familia, el tener unos vínculos bien arraigados, se convierte en algo esencial, original.

Las referencias al aquí y al ahora no se detienen exclusivamente en lo circunstancial de vivir en una u otra ciudad. La poeta transita calles de diferentes ciudades y nos lleva con ella de la mano para conocer sus propias sensaciones, que, en muchos casos, son también las nuestras, como en los poemas «Dublín» o «Civilización y barbarie».

A pesar de que El animal y la urbe es su primer libro de poesía editado, la trayectoria de Olivia Martínez puede seguirse a lo largo del rastro que ha ido dejando en la nube, en su actual blog equilibriodepasiones.blogspot.com.es/ así como en sus diversas colaboraciones en revistas y eventos de difusión poética, como en el ciclo de recitales Poetas en Cercanías organizadas por la librería Pynchon & Co. de Alicante, que fue donde la escuché por primera vez recitar sus poemas. El reencuentro con sus versos en el papel no ha hecho sino confirmar la confianza que ya tenía en una voz sólida y segura.


PS. El próximo día 27 de febrero, a las 12:00 horas, tendrá lugar el acto de presentación de El animal la urbe en la librería Pynchon & Co. de Alicante. La presentación correrá a cargo de Agustín Pérez Leal.

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